Ser en el mundo, como significante vacío

Ser en el mundo, como significante vacío

Soltar, en medio de capturas y cuerpos tendidos en el piso, disolviendo contorsiones agudas.

El río corre hasta el infinito, con tanta fuerza que las rocas desgarran el musgo acuático.

Mirar más allá de miradas puntiagudas

Más allá del más allá, mirar más acá…

Y encontrarte monstruosa, desde la falta, con vivencias vacías… que se ahogan en respiros marítimos lejanos,

Con escasos tornasoles de terciopelo y viento iracundo.

Encuentros para el desencuentro,

Palabras que cierran

Acciones que rasguñan

Miradas que no encajan.

 

(Rsl)

mis fragancias

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Hace tiempo no escribo…

Es que estoy algo mareada con las palabras y sus pretensiones.

Además mis percepciones han tratado de capturar cada espacio del presente

Para besarlo intensamente bajo las sombras de esta tarde.

El amor fue mi fetiche literario, ese amor romántico incansable, enérgico y deseante. Siempre deseando, pues ahora fumo, ahora escribo, ahora no pregunto el nombre, ahora he vuelto a abrazar mis solitarios caminos y no quiero abandonarlos, pero tampoco delimitar mis formas, ni encapsular mi cuerpo a vagos pasajes.

Vivirse en la falta requiere abstracciones y momentos de conversaciones delirante con la si misma. Desahogos que muchas veces abrieron surcos en mis hojas.

Voy al pasado y este me circunda mientras camino por barrios tristes ensangrentados, camino por gritos, por los últimos suspiros, por el abrazo ausente y perdido en el sueño que no aprieta el pecho, pecho ausente de corcheas… el ritmo del silencio y sin tiempo.

Pienso aunque no quiero hacerlo, y esto aunque a veces duele mantiene la chispa de astío y permite también diferenciarme del espacio, las paredes de concreto y las personas barsas empatizantes desde la distancia y la experiencia no vivida.

Sí, todes cargamos tristezas, en el cuerpo, en los ojos, en las manos, en nuestras palabras, en nuestros deseos, en nuestras caricias, en nuestros afectos y muchas veces la mierda rebalsa la copa de la vida. Pero aquí estamos, aquí estoy, curvando el cuerpo, con el ceño fruncido por apetencia. Aveces ocultándome tras una sonrisa, magia, ilusión… a veces tras unas pelotas en el aire, otras simplemente tras el silencio. Aquí estoy, a veces podrida, a veces enérgica, a veces ausente, a veces amante, a veces, a veces caen charcos de olvido… y no quiero olvido, solo quiero abrazar mis penas y esparcirlas por el mundo, para así vivir el auténtico presente rasguñando mis pieles con los versos caóticos del instante.

 

Enredarme en viajes…

 

Reisel

Norma y subjetivación en torno ?al poder? la ?verdad? y ?la norma?

Norma y subjetivación en torno “al poder” la “verdad” y “la norma”

 

Reisel 

 

La norma desde el sentido común refiere a aquello que sigue un patrón regular, es decir, lo que se adecua o transita dentro de los márgenes de la norma. Esta simple definición generalista, nada extraña por lo demás, nos instala en una problemática “determinante” en las prácticas sociales, precisamente en la delimitación entre “lo normal” –aquello que sigue la norma, el patrón regular- y su opuesto; lo anormal –que no sigue patrón y se escapa del conducto regular-. ¿Y por qué digo “problemática determinante”? Porque pareciera ser que aquello definido como normal, “consensuado como normal”, y establecido en cada esfera social -y subjetiva- como normal, nos delimita, conduce y moldea, para seguir aquel patrón regular del cual nos habla la norma, aún cuando nuestras reflexiones respecto a la vida social e intersubjetiva puedan diferir de aquella delimitación, sobre todo por asuntos políticos.

Centremos entonces nuestro análisis y problemática en algún tema que refleje lo expuesto en el párrafo anterior. La idea entonces, será poner en juego estas construcciones de lo normal y anormal en un nivel social, develando aquello que esta tras estas convenciones respecto de los procesos sociales. Uno de los engranajes que articula estos discursos normativos entorno a lo social en la sociedad moderna es el conocimiento, en el enlace entre saber y poder adquiere un lugar protagónico, pues encarna la  validación racional de los principios de acción[1] de los aparatos reguladores de las sociedades modernas, con lo cual delimitan la acción,  generan una legitimación que afirma lo normal, dándole incluso en ocasiones un carácter de “natural”, un ejemplo de esto se puede encontrar en la masiva necesidad de llamar a “expertos” para hablar de temas particulares transmitidos en los medios de comunicación televisados (Si el médico lo recetó, es indiscutible el hecho de curar el resfrío con paracetamol y amoxisilina, no obstante, los síntomas del resfrío pueden ser paliados con hierbas medicinales). Si antes la lógica imperante era la “de la espada” en donde, quien no cumplía con los parámetros sociales -desde lo normativo-, se eliminaba, matándose. Hoy en día nuestra sociedad  se sirve del saber para buscar hacer que aquel -que por diferentes motivos- se escapo de la norma, vuelva a ella y aquel que aún no la conoce la internalice y respete. Podemos graficar lo anterior en algunas instituciones totales[2] como lo son; las cárceles y los programas de reinserción, también los manicomios, los colegios, las leyes, la familia etc. La conducción social ahora tiene que ver con el control, en esa especie de “secuestración moderna” a la cual hace referencia Foucault (1986, p.216)[3], pero con estrategias y dispositivos diversos, una secuestración podríamos decir, mas tecnológica.

Entonces, si ya sabemos que el poder no tiene una localidad física rígida que se ubique en un lugar determinando[4],  en palabras de Foucault “El poder no se posee pues se juega constantemente, se arriesga… El poder no se encuentra nunca total, enteramente en una parte. No se sitúan de un lado aquellos que “tienen” el poder y de otro aquellos que no lo tiene en absoluto”[5] (1986, pags. 211-212) por lo tanto, no es que “esos” que tiene el poder nos determinen y delimiten según sus propios intereses y según su propia condiciones de poder, sino que hay más elementos que entran en juego, que generan –y alimentan- estas construcciones en torno a las relaciones dinámicas de poder, lo que si ocurre es que en ocasiones existen  centralizaciones de poder que se totalizan y anulan al sujeto, de manera directa, coercitiva o estratégica, no obstante tal como dirá el autor siempre que esto se extrema, aparecen resistencias. El poder entonces será comprendido como redes de tránsito entre la sociedad y los sujetos-actores[6] podemos encontrar el poder inserto en cada espacio, en cada lugar, acción, incluso en una conversación. 

Vinculado a lo anterior, el saber científico (desde el método que direcciona a la razón –base de la modernidad-)[7] se pone al centro de la sociedad moderna como recurso de legitimación, un claro ejemplo de esto, lo podemos encontrar a la vuelta de la esquina; en el policlínico. Nadie –o muy pocos- piensan en asistir a un chaman, o a la veterana del barrio –sabiduría popular- cuando se padece algún malestar físico, por el contrario, lo primero que hacemos los sujetos sociales es ir a ver al tipo de delantal blanco y lo segundo, correr a la farmacia a comprar el medicamento que solucione prontamente el malestar. Por otra parte, también podemos graficarlo cuando vemos que en la tv-como lo anticipábamos al final de la pagina 1- Para abordar alguna temática con relación a problemas familiares y se invita a un “experto” para que hable –con la propiedad que le confiere el titulo- sobre algún tema en particular, dándole mayor “seriedad” y el carácter de “verdadero” a lo que salga de la boca de aquel experto. Esta calificación en el orden de lo verdadero anula o invisibiliza cualquier otra posibilidad de existencia que no se articule desde las directrices ya demostradas por la verdad.

 Conviene aclarar que la verdad –como imperativo natural-  no existe como tal respecto de lo social, es decir, existe en tanto que construcción y acción concreta, pero no como un absoluto que se nos escapa del cuerpo y la experiencia. La verdad es una construcción[8], que integra elementos históricos, políticos, discursivos, culturales, relacionales, etc.. Sin embargo ésta adquiere peso y nivel simbólico en la concepción de norma que establecemos, precisamente por el carácter de “natural y cierto” que le acompaña, además de la socialización en la cual se reproduce. El método científico se fundamenta por la búsqueda de la certeza, el conocimiento entonces busca la certeza y nos habla desde verdades o supuestos, desde un verdad legitimada. Podemos ver que hoy, similar a aquel Estado- centralizado de los siglos XVII y XVIII que describe Foucault en su texto “el poder y la norma” (1986), el saber funciona como una especie de co-relato del poder, posibilitando una sistematización del mismo y entregando herramientas teóricas que le permiten expandirse.

La norma es construida, establecida, internalizada y reproducida por las personas y se puede ver reflejada en acciones tan cotidianas como cruzar la calle cuando el semáforo te da verde, ir al médico cuando te duele la cabeza, ir al colegio -1º básico a 4º medio, por obligación-, saludar cuando recién conoces a alguien, monogamia y hetero-norma en las relaciones amorosas, etc. Y no seguir la norma, te hace caer abruptamente en el plano de la anormalidad, de lo anómalo, lo raro, aquello que antes merecía ser extirpado, pero hoy reformado. Ciertamente, moverte por el plano opuesto a la norma o el patrón común, puede traer sus consecuencias –en este caso judiciales y concretas- como ir a la cárcel por beber en la vía pública, o por golpear al vecino, o por atentar contra el “orden público”, o por pensar distinto, por ser mapuche, por negra/o (la sospecha), por ser anarquista[9], mujer etc. Por otra parte te puede traer reparo amoroso, ser catalogado por la sociedad como “loco”, como “delincuente”, “antisocial” –teniendo lugar incluso en un manual de psiquiatría; DSM-IV o CIE10-, ¡satanas!, (porque el poder y la norma también se sirven de juicios valóricos -sobre lo bueno y lo malo- o construcciones morales ) “desnaturalizada” por querer abortar, drogadicto por fumar un cigarrillo de marihuana –que paradójicamente no ha provocado ninguna muerte o desgracia como si lo han hecho, algunas drogas legales –apegadas a la norma- como el alcohol y cigarrillos-, resulta interesante en este punto traer a discusión la lucha de Bolivia contra la políticas internacionales que quieren criminalizar el uso de la coca, es interesante el centro puesto en la tradición, lo cual implica una construcción de sentidos en torno a la experiencia y aprendizajes intersubjetivos de una comunidad, además de ser también un centro económico e identitario de los sujetos Bolivianos (este discurso se encuentra en los habitantes de las comunidades, los grafitis en las calles, el discurso de Evo, los habitantes de las Yungas, etc)[10]. Volviendo al hilo conductor de este ensayo, la norma como construcción social así como interpela y direcciona las acciones de los individuos, también construye sentidos y sujetos que los encarnan, lo cual es de gran relevancia, a la hora de pensar las normas sociales de la sociedad Chilena actual.

Entonces, una vez definidos los márgenes que rodean una verdad, se establece una norma que mediante diferentes dispositivos produce y reproduce  delimita la conducta y acción humana. Los dispositivos según Goirgio Agamben refieren a una “serie de prácticas y de mecanismos (conjuntamente lingüísticos y no lingüísticos, jurídicos, técnicos y militares) con el objetivo de hacer frente a una urgencia y de conseguir un efecto” (2006, s/d) responden entonces a esta emergencia de administrar, controlar y dirigir lo social desde campos hegemónicos y las necesidades reproductivas de las fuerzas hegemónicas dominantes.

De esta forma se hace necesario  un “Estado” que administre tu vida, un colegio que te eduque, una calle que regule tu camino, una relación monógama, un sistema de inscripción automática para votar y depositar tu pequeña piedrita “democrática” asociada a las ideologías neoliberales, leyes que te regulen, transnacionales que sacien tu hambre, tarjetas de crédito, calles para llenar de autos, departamentos que aglutinan personas en las ciudades, celulares, televisión per cápita, construcciones culturales de género asociado a genitales, etc. Todos estos, dispositivos al servicio de la dominación “improfanable[11].

A modo de conclusión, quisiera plantear que aún cuando ubicar el poder en algunos lugares específicos como el Estado nos reduzca el análisis y nos introduzca más bien a una discusión político ideológica muchas veces distanciada de la realidad micro social, efectivamente existen parámetros que regulan la vida social y subjetiva que se naturalizan, parámetros muchas veces construidos desde los campos hegemónicos de dominación, lo cual tiene implicancias directas, concretas sobre las personas, directa sobre el niño de 7 años de la Pintana,  dopado con un derivado del ritalin (Metilfenidato) tan solo por no encajar con el patrón de aprendizaje establecido como normal, ahí están implicadas fuerzas hegemónicas como el conocimiento científico y la industria farmacéutica, además de los márgenes educativos que establece el Estado y que interpela a todos los actores involucrados en mayor o menos medida. Entonces si la norma determina a los sujetos, los construye, ordena y reproduce hay que estudiar las formas y mecanismos de transformación social y emancipación que permitan construir una vivencia colectiva (o un desarrollo comunitario[12]) que sea el reflejo de las necesidades reales (materiales y ontológicas) de los sujetos y no de las necesidades de la hegemonía.  

 

 

 

 

 

Referencias Bibliográficas

 

-          Castel, R. (2006) La metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del salariado. Buenos Aires: Paidos.

-          Canguilhem, G. (2005) Lo normal y lo patológico. Editores, S.A. de C.V.

-          Agamben, G. (2006) ¿qué es un dispositivo?. Ediciones Paidos.

-          Foucault, M. (1986) Discurso, poder. Lecturas sobre Michel Foucault. Vol 3.Santiago de Compostela: Universidad Santiago de la Compostela. Ed: En R. Máiz.


Notas al Pie

[1] Ejemplo macro, una política pública, un ejemplo micro heterosexualidad obligatoria naturalizada.

[2] Consultar  en Erving Goffman, Internados: Ensayos sobre la situación social de 1os enfermos

mentales (Buenos Aires: Amorrortu Editores, 1972). Primera

edición en inglés, 196 1.

[4] Para articular el poder distinta a la noción tradicional Weberiana que aún considerando las relaciones de poder las reducía a una matriz dicotómica entre a y b, revisar Foucault 1975; 1984

[5] Es esto lo que nos permite hablar por ejemplo de “empoderamiento”, para entender la peculiaridad de un poder que se mueve y se ubica en todos los espacios, incluso en nuestro espacio interno, por lo cual se puede ejercer.

[6] Garretón 2014; 2015

[7] Me refiero al método científico y a los preceptos ilustrados de la modernidad.

[8] Ver Socio construccionismo de Gergen (2007) y material audio visual https://www.youtube.com/watch?v=COJaS8C1erM&noredirect=1

[9] Vease tesina de pregrado Silva, J (2013) Universidad Academia de Humanismo Cristiano

[10] Esta información la obtuve en mi segundo viaje a Bolivia, cuando viaje por la yungas hasta llegar a Tocaña, una de la comunidades Afro-Bolivianas, reconocidas por el Estado plurinacional de Bolivia.

[11] Finaliza su escrito Giorgio Agambel diciendo que “Profanar se ha vuelto imposible (o al menos exige procedimiento especiales). Si profanar significa devolver al uso común lo que fue separado de la esfera de lo sagrado, la religión capitalista, en su fase extrema apunta a la creación de un absolutamente improfanable ”(2006)

 

[12] La comunidad es referida desde las nociones de  la psicología Social Comunitaria (venida de las perspectivas críticas Latinoaméricanas) y las inquietudes que esta versión plantea. Para mayor profundización en la materia revisar Asún & Unger 2007: Marín, 1980: Montero, 1984: Unger, 2011. 

Mis ropas pesan

Permanece el instante sombrío

Congelado, frío, tácito… abrumador,

Silencioso pero a veces desbordante y traicionero.

¿Cómo hacerlo?, el sol quema y mi piel morena se intensifica,

La lluvia moja y mis ropas pesan,

La luna encandila…

 

Cómo hacerlo, de-construyo y lo  logro, viajo y lo logro,

Pero a veces una sombra más grande que mi cuerpo,

Me sumerge en vacíos. Las playas cobijan con su inmensidad mi respiración que no quiere paredes concretas.

 

Mi imaginación se pierde en mándalas, también en fuego, también en besos perdidos.

No tengo miedo, solo una sonrisa y tristezas perdidas, también besos.

Laberintos mentales me enajenan,

Combato con la espada del presente las naturalizaciones que esclavizan, pero los ecos vuelven con diversas formas a cada tanto. Y hay algo que duele y nadie puede comprenderlo.

 

Me aburre esta ciudad, con sus calles, sus semáforos, sus palmeras amarillentas…

Sola siempre sola, amante de caricias, pero sola siempre sola, observo la cordillera cuadriculada desde esta ventana.

 

(REisEL)

 

 

 

gritando a la orilla del puente

¡Esa necesidad enfermiza me perturba!
Hace perder la silueta sencilla y cálida,
-entre cada capricho y cada deseo asfixiante,
emergen construcciones ajenas, ¿no las ves?-
espacios que ya no quiero compartir
me asquean sus formas,
sus ojos idiotizados con la vida.

Esa necesidad enfermiza me perturba!-
vidas rutinarias,
enfrascadas en un mar de etiquetas
y satisfacciones,
tatuadas como eco del olvido individual
entre besos y sonrisas
se nos van besos y sonrisas libres.

Hoy por gracia...
existe un lejano puente,
roto casí en la última parte del presente,
en el, me siento a quitar los petalos del romanticismo
a pensar una canción que me quite las secuelas de agencias

me siento a vomitar la sumisión y los consuelos,
me siento o ruedo, pero llevo un sentir cafe en el pecho
que tritura y fortalece la emergencia.

Hay otros puentes de cristal
en donde mis ojos
se besan con otros ojos
intensos, fraternxs
y juntxs aullamos a media luna
o media tarde.

Y escupimos al mundo desde nuestra guata,
desde nuestros miedos,
desde nuestras rabia,
desde nuestras historias de humillación,
de discriminación,
         historias de invisibilización,
de opresión, de encuadramiento, de sufrimiento, de abusos,
de sueños inventados, corazas o derrumbamientos,
     peleas constantes tan solo para respirar,
 escupimos,    vomitamos sus caras,
¡espcupo!   grito y   escribo,                                                          no me importaaaaaaan!                                                                      -salvo quienes yó he elegido a voluntad.-

Escupo y grito entre balas,
recuerdos,
entre llantos, entre ceños fruncidos, el pan medido,                       misoginia,
absorción, drogadicción, puntadas en el pecho, amenazas, papelinas robadas,
amor ausente primitivo, soledad, rasguños,
rasgando memorias, entre cemento...

escribo y escupo tus normalidades y tus poemas recitados desde el aire y la mentira.


(REisEl)

tus aullidos

Su cabeza rapada,

sus ropas rasgadas,

sus cejas bajas frente a la imbecilidad del mundo,

 su mirada pegada en el mar,

sus caricias deslizándose en las mías.

o en el vientre de un perrito

o un juego…

 

Me recorre dulcemente tu ser,

te observo y me embriago en tu semblante.

tus formas

me hacen pensar, me hacen soñar,

 me hacen olvidar y odiar aún mas

la puta normalidad,

Impuesta por este sistema.

 

Escupes cualquier emblema,

cualquier cadena se disuelve con tus aullidos,

los sonidos del espacio se alborotan con tus pasos firmes

y un semblante tierno, violento, seguro de sí

sabiendo que aquí la vida aletea en infinitos ritmos

caóticos, sin métrica,

sin estereotipos modelando el cuerpo

y las pintas, y las melodías, las plabras…

 

No…

tú te rebelaste a la verdad, el deber, la rutina, la identidad ficticia…

desgarraste con un grito tu garganta,

desgarraste las palabras con tus propios versos…

y la luna cobijo tus aullidos, junto a la noche.

 

Bailemos esta tarde… o cuando sea!

la papelina y el codo

La pasta base... se apodera de tu cuerpo, de tu cabeza, de tus afectos, de tus sueños, de la inocencia. Un refugio asfixiante del cual se han servido los poderosos desde hace años para destruír el espiritú y consciencia barrial. Una vez más me pregunto ¿de qué sirve palear esta problemática con terapías, instituciones carcelarias como los internados de rehabilitación, si el problema tiene que ver con una falla estructural, con un circulo vicioso... con las posibilidades miserables a las cuales puede acceder un sujeto de población...? -expertos hablando de pasta base, cuando nisiquiera conocen su olor, sus efectos fulminantes y destructivos!, los tiritones que provoca su ausencia-

Nuestras posibilidades son: o nos volvemos soldados de los narcos, o nos embarazamos, o nos metemos a trabajar en la construcción, o de nana, o de cajerx de super, guardía de seguridad, auxiliar de aseo, vendedora de grandes tiendas comerciales trasnacionales, el servicio militar o bien estudiamos para "ser alguien" -cómo si antes de la educación formal no fuesemos nadie, no existieramos, cómo si nuestros propios conocimientos y experiencia en el mundo, no importasen- y entramos al sistéma productivo, fácilitándole el trabajo a los que gobiernan, sin pensar mucho, ni cuestionar "la norma". O bien, mandamos el mundo a la porquería y nos drogamos con una papelina de 500 y el codo de metal hasta que la vida misma nos termine de arrebatar las ilusiones a la vuelta de la esquina, de la navaja y de la noche...descansando al fin...!! con el último parpadeo.

¡Vaya basura!



Jennifer Concha (Reisel)

oye

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Hoy me siento feliz.

 

Lejos estoy… de todo; la universidad, el des-amor

(arrancada la esperanzan a los pies de la cama reflexiona)

lejos de la ciudad de cemento, que por cierto, se reduce ante la hermosa cordillera a las espaldas del o la aventurera pirata nostálgica… lejos, ayudando a olvidar el tiempo.

Lejos de raíces enraizadas en pieles mas tiernas.

 

Sobre la arena

unos niños corren y sonríen

antes que el mar espumoso sosteniendo el cielo, les alcance.

 

El calor es absorbente;

te embriaga

seduce

calma encanta

          e invita

a refrescarse en las aguas tibias diciendo

oye, yo existo y bebo tus labios con la brisa.”   

 

Al sur del mundo quedaron momentos gastados

y aburridos.

Casí a la mitad –al norte de perú-

en Máncora,

la tarde me espera.

 

Un chapuzón de noche en Máncora me inundó de ella.

 

 (Reisel)

Una Copa

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Una copa

 

 

¿Y usted bebería conmigo una copa?, este vino combina con su boca y el interés sincero, desnudo, en la mina de la ternura estalla tan solo al verla. Nadie nos espera, yo le gusto o al menos le parezco interesante (me lo dijo su atrevida mirada, que enredada en la mía me robo una casi imposible sonrisa esta noche, que le cuento mi día...), eso basta, enamoremosnos a mordiscos, a sorbos, a miradas y disfrutemos segundo a segundo, ¡Que importa el mañana! Quizá me vuelva para su boca una extraña, a esta altura no me sorprendería, ¿sabe qué? tampoco dolería, perdí el corazón más de una vez!. Acabemos ya el cigarro y vamos a amanecernos con la cuarta botella en la mano, el gallo cantando y el sol acompañando su hermosura, vamos a vomitar el asco que nos provoca el vivir la enferma ley y rutina, revolquémonos en gritos de eternos tránsitos fatales, escupámonos los males en la cara, estallemos en gritos, palabras u orgasmos,  guardemos el silencio, no hay necesidad de entorpecer nuestro camino con palabras.

 

¿Tienes fuego?

 

Si, también tengo una copa.

 

Salud!

 

 

(Reisel)

una copa de nostalgia

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una copa de nostalgia

 

Expresiones azuladas que retumban en  las vísceras de la mujer que ya cansada vuelve sus dientes sutiles reflejos del horizonte. El espejo aguarda en la hoja…

El monte recibe viajeros cristales que desfiguran el silencio y regalan algunos suspiros. Nos observamos entre las pestañas que caen sobre el rocío abandonado en el tiempo.

Y la garganta apretada apenas configura palabras redondas, que no alcanzan ya a contenerte. Mi cabeza entristece mi cuerpo y su mundo circundante, quizá por gusto

La piel se retuerce en el espacio abandonado,  para encontrar su consuelo en otros huesos sobre salientes, constantes y claros, siempre más claros que mis versos y mis posibilidades.

Que va…el cansancio embriaga esperanzas dejando un eco eterno que casi revienta mis tímpanos. La rueda siempre da el mismo giro, pero quizá ya sea tiempo de cambiar la dirección y darle movilidad al volante. El amor es un juego perdido, se oye en la radio y en mi cabeza y en mis días con ausentes caricias tiernas y suaves… La dependencia al mismo, enferma mis ojos profundos y me hace parecer enferma, débil y a veces hasta transparente.

Hay cristales que no siempre ponen límites, sino que a veces se transforman en una tortura, el precio de la libertad hace que se desangren mis manos y mi vientre se retuerza sin poder expulsar la mierda que la invade al ver tus manos enredadas como un pulpo que se va con la corriente y la marea…

Me marean las palabras, los deberes, las historias arrancadas de la historia y anuladas entre cementos que me ocultan el horizonte y hacen que el sol parezca luna, aunque la vida sentencie a la noche y las hojas caigan escondidas para ser derribadas por mi cuerpo muerto, que sobre el pasto a ratos descansa.

 

Reisel, una copa de nostalgia

pausas severas y silencios agobiantes

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¡Si señorita asistente, aquí vivo, ahora deme la beca y lárguese!

 

¡Bah! La ventana no hace más que chocar mis ojos contra unos ladrillos viejos que albergan unas 20 arañas. Arañas negras con el trasero más gigante que la vecina de la esquina, arañas que no salen a mirar el sol, de hecho, solo se dejan ver cuando se anticipa un banquete o un pelo humano las engaña.

 

Mi casa es chica comparada con las casas de más al norte, sin picina gigante, con un patio de cemento, con pared de cemento y cobertizo para protegernos de las balas o los rayos equis de las bisagras del sector, sin una vista al mar o a la calle o al bello barrio, o al sol, sin segundo piso, sin hall, sin jardín, sin agua temperada para lavar los platos, sin esquineros que suavicen la división de los espacios, sin caras alegres, sin cerveza en el refrigerador, solo ceniceros atochados, solo cuerpos que caminan, ocupan los espacios, y duermen, y ven tele, y a veces intercambian palabras vacías, con ojos vacíos que recorren otros lugares quizá vacíos, quizá olvidados, quizá inexistentes…

 

Mi casa, que no es mi casa, quizá hace un tiempo lo fue, me hace encolerizarme a veces sin motivo, no por su cuerpo, sino sus órganos… La verdad es que a estas alturas nada hace mucho más daño. Hay que reconocer sí, que aveces hay momentos tibios, cuando alguna burbuja nos encierra en una atmósfera distinta, nos desenvolvemos suavemente en ella y luego el aire sigue su ritmo y consistencia. Mi singular experiencia no representa más que mi espíritu asqueado y sin caricias.

 

Mi pieza GIGANTE de 9 metros cuadrados –si, ocupo la ironía- me hace sentir tranquila, aunque las paredes delgadas no alcanzan a aislar las discusiones absurdas con tonos exagerados, que vuelven mi cerebro un chicharrón y mi piel una nena a la que le duele hasta roce de un viento de verano. Mi pieza se comparte entre la cama, un mueble que me regaló uno de mis padres (que en este instante está a unos metros, en el sofá, con el equipo fuerte viendo alguna película) cuando vivía sola, –muestra de cariño que recién comprendí hace un año, ¡que bruta! cuando uno se da cuenta tarde  de las cosas el amargor no se endulza-, sobre el mueble hay una montonera de papeles, cuadernos, libros, pruebas, documentos varios y una tele –la más antigua de la casa-, sobre mi cama ropa y la guitarra que me autoregale para el último cumpleaños-tan distante estuve de la música, opacada siempre por otros virtuosos, por suerte hoy de apoco me permito embriagar el espacio-. A los pies de la cama un mueble gigante abierto; en donde guardo ropa, libros, cachureos, cremas y perfumes –gracias al gentil auspicio de una de mis madres, la más tierna- y donde mis padres guardan sus cachureos y me achican el espacio…

 

Mi pieza, que también fue “nuestra” por años, hoy es por las noches –de 21 a 3 hrs- mía, es también de las arañas, de las ratitas nocturnas que a veces visitan la casa e intrusean, de las ¡asquerosas y mal paridas cucarachas! que también salen por la noche a conocer las casas del castillo, cual pricesa, a paso lento… hasta que las sorprendo y las hecho de un chalazo –mi sensibilidad por los otros seres con sistema nervioso, funciona hasta con las moscas, pero las cucarachas, puaaaaaj!! Aún así no las mato, solo las empujo lejos y con algo de cólera a la calle, a veces las miro de lejos, para aprenderme sus detalles-… también es de los recuerdos, recuerdos de vínculos más estrechos….

 

Me siento en la cama esta tarde, a pensar – maldita necesidad camaleónica y atrapante- como si en verdad fuera después del “cogito” –y no hablo de sexo-. Quiza yo si, por eso aún existo.

 

La ventana, no sostiene ningún cuerpo a medio vestir, pensativo y suave, la ventana sostiene historias que ya ni quiero recordar. Salgo a caminar por la casa vacía, me pongo a cocer unas acelgas, pienso en comida y condimentos y salgo al patio. Mi perra vieja, con sus ojos viejos engancha sus mensajes viejos en mi pupila. Me siento junto a ella, la acaricio y hablamos de la vida, de los años que llevamos ahí en esa casa.

 

Quizá necesite un poco de poesía aérea… pero el frenesí de esta tarde tiene pausas severas y silencios agobiantes.

 

 

(Autor/a: Reisel)

Enferma de ausencia

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                                   a ti...

No, no hay ya más que decir, se me han agotado las palabras y temo a la redundancia.

llegó la hora de aguardar en la ventana- la ola más grande-

de contemplar el oleaje y las gaviotas escondidas

tras las patas de viento

 

Heme aquí cabis baja dibujando con semillas las tristezas prolongadas

rebosando poemas trágicos.

 

Vuelvo a ti

en cada suspiro atrevido

que cae desde mi boca al infinito.

vuelvo a acariciar tus cabellos

tu mejilla blanca y esponjosa

vuelvo a traer tu cuerpo y voz a mis frases.

                                                  Las estrofas me buscan

                                  hasta que logran deshacerse en dos líneas

que te buscan y se balancean

abrazando la punta del lápiz.

Quiero seguir mordiento tus labios en mi hoja

sujetando tu vientre    dibujando ahí melodías

compaces en tu cuello…

 

El cemento –tu techo y mi suelo- nos separa

(tan cerca y tan lejos, cada vez más lejos, a veces cerca te observo)

mientras en aquel instante

una mujer habla de manchas y protocolos

yo solo te pienso empecinada en con aguardar nuestro tiempo.

tu observas con poca atención el espacio

nos separa más que un techo

               el pecho se constriñe

                   y espero con ansías el desenlace

 

Tu decidiste, quizá yo deba hacerlo pronto antes que me enferme de ausencia…

 

(Reisel)

Embriagando el espacio

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No, no me encuentro en el momento de capturar tu sonrisa...

apenas puedo sostener la mía

y hacer pequeños esfuerzos por dinamizar nuestras expresiones lejanas,

que se invitan.

 

Deseo estar en la cascada del tiempo,

junto a ti -quien quiera que seas-

junto a tus caricias que llaman al sol

o a la luna

según el momento...

Con todos tus matices embriagando el espacio,

disfrutar de tus perfiles desnudos,

tan perfectamente espontanea,

con tu lengua desnuda

perseguir el instante,

-mientras tus gemidos aterciopelados que recorren el cuerpo con electricos instantes, se introyectan en cada partícula dispuesta a destruir contornos-,

con eléctricos deseos que se escapan de la puta norma,

de la puta decencia

que tanto seduce a débiles emociones.

 

Las apariencias engañan,

las apariencias destiñen una que otra amargura.

Soy solitaria y solitarios son mis deseos,

aunque viven palpando melodías que me hacen entregarle segundos al tiempo

y mis manos se pierden... entre el lápiz, la hoja y alguna piel suave.

que importa el afecto desafectado con cobardes decisiones,

solo le importa a una mente que se perturba,

-como a veces, la mía-

pero bastan sueños

con largas historias y dramas

para resolver el conflicto

o parecer disiparlo.

el mundo no es una marioneta,

pudo haberlo sido, pero decidí cortar los hilos.

la puerta está abierta;

su chirrido es severo y oscilante.

 

Soy solitaria y mis besos desolados inventan palabras,

como única vía de escape...

desdichas amorosas que se integran a mi espacio,

se diluyen entre el impulso y la razón 

y navegan lejos del cuerpo,

ya que éste, se ocupa del entorno.

Todo es Fácil, cuando pinto mis experiencias de veranos caminantes

y de alguna mirada punzante que se me pegue a los poros...

 

Complicidades que tras el velo esperan

darle vitalidad el próximo respiro.

 

Qué más da, nunca ha sido distinto...

cae la noche deambulante tras el eco nocturno

que taciturno recorre las paredes de un espacio ficticio, temeroso y cobarde.

volverán a emerger los anzuelos.

aunque se perciba el amargor de una historia extirpada,

el viento volverá a acariciar mis contornos.

 

(REISEL)

Sexto de línea con ombú

Sexto de línea con ombú

Los perros juegan a ocupar todo el espacio y mirar de reojo las ruedas caras que merecen una meada.

Los niños –que a veces son también adultos, también delincuentes, también padres, cocineros, soldados, amantes, jueces, imputados, desahogo, experimento, bulto, maquinas de ejecución, a veces ingenieros populares, a veces solo son- se entretienen siguiendo un cosa redonda y echándose uno que otro piropo periférico al compañero “hijo de la perra, eri entero perkin pirulo” mientras rocío les observa y yo les oigo sentada en la plaza obscura (con poca luz para la gente obscura), que con bancos fríos de fierro, y de color verde obscuro, acoge a quienes se dan el tiempo de rasguñar la noche y llorar junto a ella sus miserias. 

Una niña va gastando sus zapatos en la vereda del ombú, le sonríe al perro cachorro negro, que juega unos pasos más allá molestando a un perro viejo (cuando no está rascándose las orejas peladas con lunares enguatados con sangre), se detiene un momento y luego sigue. A saltos alcanza a la mujer de falda larga, nalgas caídas como la sonrisa, perdidas ambas en alguna infancia que pareciera tan lejana y borrosa, “tan lejos de mis piernas cansadas que se arrastran soportando la enorme dicha del día adía”. Responsabilidades, sensación de eternidad y disolvencia impregnan el aura de la mujer seria y severa.

Una masa negra se mueve un poco más allá, al ritmo del “tum -tutum-tum- tum -tutum tum tum/”, que también se oye del auto enorme que está afuera de esa casa verde sostenida por tres palos. Se oyen ladridos, se oyen gritos, se oye la micro frenando, se oyen pisadas sobre las piedrillas de la plaza, papel quemándose sutilmente, mi respiración, mis latidos, el perro que pasa a mi lado, una bocina, un silbido, unas risas a lo lejos, un auto partiendo… y ellos me oyen, todos nos oímos y observamos cada tanto. Huele a humo, ha porro recién molido y prendido, a colonia dulce, a perro mojado, a meado, un poco a fierro caliente, otro poco a agua estancada. Huele a nada.

A mi lado un trozo de género, una blusa al parecer, atrás de mis pantorrillas un perro ruliento que me evade y no se conmueve con mi voz de idiota, sobre mi cabeza un mundo que chilla y una luz amarillenta. Al otro lado… la calle, que lleva pisadas firmes en sus espalda y una que otra micro, sostiene recuerdos y reflexiones quizá un tanto melancólicas, ahí en esa banca, un día despues de cumplir 23, defino mi vida en todos sus aspectos, esa vida medio sombreada, medio ida, la mastico, saboreo el amargor y se la escupo al mundo.

(Reisel, con un cigarro en la comisura de mi cuerpo)

Divagaciones que caen a la hoja

 

Divagaciones que caen a la hoja

 

Saltando por las murallas perpendiculares observo el horizonte

  Y en él distingo los pájaros de invierno

Mostrando sus risos

                   al viento

Perpetuando el momento    con enérgicos  aleteos de nada.

  Veo los pájaros

  Pintando de invisibles colores los versos   que livianos se arrastran;

             Para llegar al borde de la noche

               Y danzar en sus límites difusos…

                      Ahí

Donde el  callejero descansa

    Y las miradas afiladas te dejan cicatrices.

 

Aquellos limites difusos   sencillos   que como gatillos se apoderan                                    del suelo

  (con diferentes consistencias   que contienen demencias…

  Compuestas por cristales agresivos      que se destruyen al contacto).

Me irritan.

 

     Burbujea el mate

     Hierven los besos olvidados en la cama y su destiempo con olor                                              a madera

Con olor a sonrisas

  Con olor a silencios

   Con olor a la mezcla de tu pelo y las caderas    que aprisionan tu                                                                                      vientre.

Burbujea el mate

   Y los ecos del cristal eléctrico se nos resbalan de las manos,

La lengua se mece

quitándole un poco de tiempo al aire.

 

Vuelve la sombra del sauce

Y la pausa que rompe la ilusa idea de amor atemporal y libre

 

Amor     no temas tu devenir ni las interferencias en el,

Mientras sean espontáneas y se te caigan del alma.

                     Vívelo y quizá nos topemos pronto

No temas ni ocupes tus penas en mí,

Que yo no olvidare tu matiz simple y despistado

                                         Ni tu olor a presente infinito.

Cada partícula de ti  a quedado ya grabada en el cuerpo

                       En mis caricias

En cada deseo   suspiro  y sonrisas.

                                                                 Quizá baste con la                                                                         contemplación…

Tal vez nuestro amor y la pasión se diluyan en otras sonrisas

O en la soledad   bendita    que me invita  y seduce.

        Las pausas pasan y renace el deseo

                     Y la piel invita otros besos

Aunque hoy solo encuentre real refugio,

                                         en los tuyos.

 

Tal vez pronto el amor vuelva a sorprenderme con sus melodías

Y nos besemos en el olvido

     El presente

                       O la simple simpatía.

 

Me siento a oír la mañana          y a revolver imaginarios

     Mis manos frías retuercen memorias

         y verbos fríos

Versos que como ríos

C

  A

     E

          N.

                   Me olvido de los planes del día

                   Me encierro en la agonía que no calla

                                          Y me estalla   en la frente,

Atravesando firmemente las pupilas.

 

Curioso pensar    en los ciclos

Me marea un poco

                       y prefiero el vino     para ese  estado,

Pero mientras miro el horizonte     y cuento sus líneas punzantes

Mis pupilas se agrandan  23  v e  c   e    s…

 

por otra parte...

En unas semanas más    llegará la hora del  enfrentamiento

               Caminaremos sobre las mismas intenciones

Rompiendo el pavimento

  Resbalaremos por el minutero

Sera como caer en tus sueños    

  Y en tus últimos suspiros…

Antes de que el freno se enrollase en tus pupilas.

                                                             Y el río

Se volviera una posa de agua agridulce.

 

Y una vez más incendiaré el horizonte

Vomitare tiernas estrofas

                                         En el aire

                         Cayendo éstas

Ocasionalmente

Sobre el lomo de los pájaros de invierno

                          Danzando sobre los límites difusos

                          Decorando el aire con las lágrimas más tercas y profundas,

Me observo

te observo

             y me pierdo en tu sonrisa.

 

 

Reisel

"a la orilla del tiempo"

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